sábado, 20 de agosto de 2011


Algunas personas me dicen que soy una máscara detrás de otra.
Eso es sólo a veces. No suelo llevar máscara. A mi yo interno no le gusta poner malas caras.
"Siempre que te veo aparentas estar tan bien...y luego te leo y cada vez estás peor."
Ey, tranquilos, no pensaba tirarme por un pozo ni cortarme las venas. Aún me quedan fuerzas.
A veces lloro en las esquinas de mi cuarto preguntándome por qué sigo acá
Luego salgo a la calle y parece que todo está bien ...hasta que...algo, una chispa, me hace saltar.
Recuerdo que todo no es tan bonito, que las cosas no me van bien, que la vida no me llena, y los ojos se me llenan de un brillo extraño, sabor a derrota, sabor a desgana y a muerte lenta.
Confieso que a veces si que me gustaría abandonarme al viento que sopla desde lo más alto de mi casa.
A veces hasta estas cuatro paredes, las más bonitas del mundo entero, me queman como el infierno...
Y que desde hace demasiado tiempo, (ya no recuerdo cuánto), no hay nada que me haga aferrarme a mi propia existencia. Nada. Nada en absoluto.


Pero hoy estoy bien, hoy sigo acá


Y para volar... aún hace falta mucho tiempo 

No hay comentarios:

Publicar un comentario