Es algo que a veces me planteo. Jamás miro a los ojos cuando hablo con personas que admiro. Sus ojos fijos en los míos, buscándolos, me abruman. Como sus personalidades o sus maneras perfectas para que en cualquier situacion los demás les sonrian y piensen por dentro ''Que maravilla''. No tengo esa cualidad. Normalmente digo cosas que no debería decir, porque duelen o porque me dejan en evidencia. Normalmente hablo más de lo que debo y después me avergüenzo de no saber callar. Me decian que era porque pasaba demasiado tiempo en silencio. Ahora sé que es cierto. Cuando me paso días con una misma persona y ya no queda tema oculto entre nosotros, paso mucho tiempo en silencio. Un silencio cómodo, que sólo se da en raras ocasiones cuando la otra persona y vos no se ven obligados a rellenarlo. Me he dado cuenta de que cuando hablo con alguien mayor sobre la vida, digo muchas cosas que descubren lo que he vivido, lo que he pasado, mis debilidades y mis miedos. Y me da pánico, porque veo que los demás sonrien, pero con pena, como murmurando ''pobre nena'' o algo así. Y yo no me siento una pobre nena que lo ha pasado mal. Me siento una persona fuerte, aunque a veces me derrumbe sin más
Días atras mi autoestima se dio contra el suelo. Todo me superaba, todo. Era un cero a la izquierda. No había manera de relucir ante tanta luz, era imposible. Nadie iba a poner sus ojos en mí, ni siquiera para saber de dónde venia o a dónde iba. Solo era una sombra, una piedra en el camino. La gente no se da cuenta del daño que hace
Cuando hablaba, sólo alcanzaba a decir tonterías o frases comunes. Nada trascendental. Insufrible.
Quise volver a casa pero todo estaba demasiado lejos, y mi salvación fue ese veneno, ese puro veneno. Antes siempre estaba esperando, como quien espera un tren. Esperaba que algo ocurriese para dar el paso, el paso hacia algo mejor, algo nuevo y brillante. No sé que me ha pasado para cambiar de una manera tan radical. Siento que no necesito a nadie.
Ahora ya no espero el tren, ahora corro por las vías para encontrármelo de frente y subirme. No necesito más. Solo sé que gran parte de este cambio es cosa suya. Desde que entró a mi vida ha destacado por ser la inyección de adrenalina que jamás había tenido. Cuando pueda volver a observar su pelo moverse contra el viento, le daré las gracias. Todavía no me he encontrado.
Estoy cada vez más cerca, pero tengo que llevar al punto clave
Todo es mucho más simple
No hay comentarios:
Publicar un comentario